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Museo túnel de Sarajevo

El museo túnel de Sarajevo, también conocido en ocasiones como el túnel de la guerra o el túnel de la esperanza, es un museo algo peculiar. Corresponde a la casa que albergaba el túnel construido para comunicar Sarajevo y la parte Bosnia al otro lado del aeropuerto de Sarajevo. En la imagen se aprecia con detalle como estaba la zona en la guerra.

Recordemos que Sarajevo sufrió un sitio de casi cuatro años, entre 1992 y 1996, lo que mermó la población de una manera alarmante. El sitio fue tan extremo que los habitantes tuvieron que enterrar a la gente en los parques de la ciudad, como se puede observar al pasear por la capital Bosnia, dándole un tinte dramático. Como única solución, los ciudadanos de Sarajevo construyeron este túnel, que comunicaba con territorio libre, y sirvió para el transporte de materiales, alimento, divisas, armas así como para la evacuación de miles de ciudadanos. Incluso se utilizo el túnel para tareas de contrabando.

El túnel era un estrecho pasadizo de apenas metro y medio de alto por uno de ancho, por el que transcurrían todas las mercancías para el sustento de la ciudad sitiada. Incluso llego a haber una línea de alta tensión, con el peligro que ello conllevaba, dado que el túnel estaba muchas veces inundado.

El tráfico dentro del túnel era tal que tuvieron que instalar una serie de raíles para transportar el material en vagones a través de casi el kilómetro de largo que tenía. Se calcula que durante la guerra pasaron por este pequeño recoveco bajo el suelo de Sarajevo no menos de 20 toneladas de comida y casi un millón de personas.


El museo:

No esperéis mucho del museo, es lo que es, un pequeño trozo de túnel y la casa que lo escondía, con alguna que otra reliquia de la guerra, todo ello mantenido por la familia Kolar.

La visita dura menos de una hora, y la mayor parte la ocupa un vídeo que te ponen en la parte baja de la casa, justo donde se accede al túnel, que trata sobre la guerra y la vida en ella, la construcción del túnel y como era pasar por él con el frío, el barro y la barbarie rodeando todo. Todo el mundo se queda con varias imágenes del pequeño documental, la viejecita de la abnegada familia dando agua a los soldados que por allí pasaban, y el hombre intentado pasar una cabra para su futuro comercio.

Poco después del vídeo puedes pasar por lo que queda del túnel original, un pequeño paseo que apenas muestra como era a mediados de los 90. Una vez recorrido el túnel, la casa tiene una serie de fotografías de época, trajes de guerra, armamento, recortes de periódicos donde la familia Kolar son retratados como héroes nacional, y unas cuantas fotografías con todos los famosos que han pasado por allí, que no son pocos.

No esperes encontrar nada del otro mundo, quien va allí busca estar en un lugar histórico de una de las guerra más recientes que asoló todos los Balcanes. La familia sigue cuidando y llevando el museo, por si tienes la oportunidad de conversar con ellos.


Información:

El museo es la principal atracción turística de Sarajevo. Dado que está un poco alejado de la ciudad, tanto en el hotel como en información turística como en muchas te recomendarán ir en un viaje organizado, te montan en un bus en el centro de Sarajevo, te llevan y te traen. Incluso es curioso que hasta en el centro de información te indican que vayas en un viaje organizado, porque llegar es difícil. Ni caso. Ya que hemos ido hasta Sarajevo vamos a vivir como un ciudadano más de allí, vamos a utilizar los famosos tranvías, preguntar, curiosear, ver como funcionan allí las cosas.

¿Cómo llego al museo del túnel?

Muy fácil, tenemos que identificar lo primero la artería principal del centro de Sarajevo, la calle Mariscal Tito, que es por donde pasan los tranvías. Allí tenemos que coger el tranvía número 3 en dirección a la estación de autobuses y trenes (se puede comprar el ticket o en el tranvía en los kioskos, 1.6 marcos, 80 céntimos aproximadamente). No tiene perdida, ya que tenemos que bajarnos en la última parada, su nombre es Ilidža, la identificaréis porque es una gran rotonda con muchos tranvías y autobuses parados, unos 15 minutos de trayecto.

El tranvía número 3 recorre el Bulevar Mese Selimovica, conocida como “la avenida de los francotiradores”, dado que allí se apostaron los francotiradores serbios que amedrentaron tanto a los ciudadanos de Sarajevo, disparando a todo el que por allí pasaban sin distinción. Recomiendo mirar hacia la derecha al ir al museo, o hacia la izquierda al volver y comprobar lo cruel que fue la guerra con los naturales del lugar. Miles de agujeros de bala se pueden observar en todos los edificios durante kilómetros.

Una vez llegamos a Ilidža, tenemos que coger el bus número 32 dirección Butmir. Atención, porque el billete del autobús se compra en el mismo autobús, hay que estar atentos porque allí nadie, ni un poquito, habla inglés. Entre semana el autobús sale cada 15 minutos aproximadamente y los sábados cada media hora y los domingos cada 45 minutos. Si tenemos miedo de perdernos o no estamos muy seguros preguntad al conductor o a alguien, no saben ingles, pero te ven extranjero y saben que vas al túnel, seguro que te ayudan. El bus vale 1.6 marcos, igual que el tram.

La parada es la última, el conductor te indicará por donde tienes que ir. Tienes que seguir la calle Tuneli (Tuneli ulica) hasta el número 1, puedes mirarlo en el mapa, pero es muy fácil llegar. Para volver, vamos a la misa parada (acuérdate del pequeño cementerio que hay allí para guiarte) y realizamos la misma operación. Por poco más de 3 euros has ido, has vuelto, y has visto la ciudad a tu aire. El trayecto total, dependiendo de como enlaces tranvía y bus (hay muchos) es de 30-40 minutos. Como curiosidad, los autobuses que circulan por esta zona de la ciudad, amarillos, fueron donados por Japón tras la guerra como indica la placa que llevan.

Ya estás en el museo, a disfrutar. ¿Cuánto cuesta? La entrada vale 10 marcos convertibles, 5 para estudiantes (5€ y 2.5€ respectivamente). El museo abre todos los días de 9:00 a 16:00. Recomiendo llegar a las 9 en punto, no habrá nadie y podrás disfrutar tranquilamente del lugar, incluso hablar con la familia, o con el excéntrico vecino (el de la casa de al lado vende estampitas y demás, y querrá charla, seguro). A partir de las 9:30 empiezan a llegar los autobuses llenos de turistas y las colas que se forman son de ordago.

Más fotografías:

 


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