Interrail: De Roma a Estocolmo

 

En verano de 2011 hice mi primer Intearrail. Era mi segundo viaje largo y aunque ya había recorrido varios países todavía estaba un poco verde en esto de los viajes. Comencé en Italia, concretamente en Turín y tras un sinfín de horas de trenes, de esperas en estaciones y tras pasar por 7 países, llegué por fin a Estocolmo.

Ni más ni menos que 7000 kilómetros y 75 horas de tren, que se dice pronto. Dormí en asientos, en camas, en literas, y hasta en el pasillo de algún tren. Me quedé sin billete para ir de Roma a París y tuve que sin querer, dar un poco de vuelta por Italia y visitar Ancona tras discutir con el señor de la ventanilla que no me daba ninguna solución. Yo tenía que llegar a París y no había manera.

Por aquella época yo vivía en Turín, una de las ciudades más bonitas de Italia y que goza de muy mal nombre para todo lo que tiene que ofrecer. Así que mi viaje comenzó en esta ciudad. Aquí va el Resumen.

El recorrido fue el siguiente: 1 día Florencia y Pizza, tres días Roma. 4 días París. 2 Días Viena. 2 Crakovia. 2 Berlín. 2 Copenague y 3 Estocolmo. Lo que hace un total de 22 si no cuento mal. Los días son más o menos completos porque los desplazamientos los hacía de noche.

 

– ¿Cómo elegí este recorrido?

Pues no lo sé muy bien. Tenía claro que quería ver Roma, París y Berlín. Crakovia pillaba por medio y no me importaba ver Austchitz, además, mucha gente me había hablado muy bien de esta ciudad. Copenhague no entraba en mis planes pero ya que iba a estar en Berlín pues tocaba cerca. Y Estocolmo… No sabía nada de Estocolmo. La cosa estaba entre Oslo o Estocolmo, la distancia era parecida, y siempre había oído que Oslo era carísimo además de que había vuelos Ryanair Estocolmo-Madrid muy baratos.

 

– ¿Cómo organicé el viaje?

El comienzo del viaje lo hice sólo y sobre la marcha. Me plantaba en la estación y cogía el tren que iba donde quería y al llegar buscaba el hostal más barato que encontraba. Gracias a esto casi me quedo en Roma y no llego a París. El resto del viaje cogí con antelación los hostales en www.hostelworld.com y llevaba una hoja con todos los horarios de los trenes y las calles donde se encontraban los hostales para ir más o menos rápido. En esa época no tenía un smart-phone lo cuál hizo el viaje más bonito pero también más incómodo. En bahn.de iba mirando las posibles combinaciones de trenes hacía la siguiente ciudad y a la vez iba reservando hostales. Una vez llegaba a una ciudad cogía el tren para la siguiente, pagando el recargo correspondiente. Aquí la pequeña hoja resumen que llevaba, también llevaba copias de las instrucciones de llegada a los hostales y una impresión de google maps.

 

– Presupuesto

– Billete Interrail 265 Euros

– Reservas trenes nocturnos interrail: 50 Euros. (Con un pequeño truco me ahorré algunas reservas sobre todo en Italia)

– Precio hostales: 211 Euros (con los precios actuales)

– Gastos comida. Con algo de embutido traído de España, cocinando en los hostales y muchos bocatas y tuppers. Unos 5 euros por día. 110 Euros. Súmale crepes y croissants en Paris y algo de currywurst en Berlín más alguna cerveza etc. 10 Euros por día. 190

– Transportes en las ciudades. Hay metro en Roma, París, Viena,  Berlín y Estocolmo. En Cracovia y Cophague no hace falta transporte público excepto para ir a Auswitch Unos 30 euros tirando por lo alto, diez de ellos sólo en París.

– Museos. En París los museos son gratis para menores de 25 menos 10 Euros el Louvre. Sumándole algunos de Roma, el palacio de Hofburg en Viena y la visita a Auswitch (es gratis aunque fuimos con guía). 42 Euros.

– Vuelo Estocolmo Madrid más bus Madrid a mi casa. El vuelo fueron 60 euros más 11 el transporte al aeropuerto más 15 el bus a mi casa. 85 Euros

Hace dos años cuando lo hice eran un poco más baratos los hostales y el billete del interrail. El precio a día de hoy sería:

– Presupuesto total:  870 Euros

 

– Hostales:

Si haces click en los nombres te lleva a una pequeña descripción de cada uno.

Roma Colors

París Luna-Park Hotel

Viena Do Step Inn .

Cracovia Greg & Tom Hostel: 

PLUS Berlin

Copenhague Absalon Annex. 

Estocolmo Langholmens Vandrarhem

 

– Itinterario

 

– Día 1 Florencia y Pizza

Muchos dicen que es la ciudad más bonita de Italia y casi de Europa. Bonita es,  sin duda. Sólo por el Duomo ya merece la pena. No pude ver el David de Miguel Ángel ni el museo dei Uffici porque había unas colas inmensas. A cambio visité el Palazzla de Pitti del cual me sorprendió gratamente Grotta del Buontalenti. Aparte de eso visité el museo Galileo Galilei, un poco caro pero el cuál recomiendo a todo el mundo, ya que aunque son difíciles de entender muchas cosas, merece la pena.

En Pizza con la torre tuve más que suficiente.

 

– Días 2, 3 y 4: Roma

En Roma puedes estar tres o mil días. Visité casi todo lo visitable. De 8 am a 22 pm sin parar. Me dejé, por desgracia, la Capilla Sixtina. Si alguien va, que reserve, las colas son enormes. Me impactó el Panteón y el Coliseo. Y como le pasa a todo el mundo, me encontré con la Fontana di Trevi sin querer mientras paseaba sin rumbo. Nadie se la espera ahí.

Como no había sitio en el tren directo Roma-París me tuve que buscar la vida. Eso fue ir hasta Ancona, bonita ciudad del mar Adriático, para después volver a Turín (lo que son las cosas) y montarme en un tren que venía de Roma e iba a París en el cual también estaba lleno. Así que me la jugué y me monté. Y además de llegar a mi destino no tuve que pagar la reserva.

 

– Días 5, 6, 7 y 8 París

Tras más kilómetros y horas de tren de los deseados llegué a París. Es una ciudad enorme pero me dio tiempo a ver lo más conocido. Torre Eiffel y campos de Marte, los puentes sobre el Sena incluido el famoso puente de Alexander, Notre Damme, los inválidos y la tumba de Napoleón, el Panteón el Arco del Triunfo,  el Palacio de Cristal y la Basílica del Sacré Cœur con Montmartre. Me gustaron mucho los jardines de Luxemburgo y el Louvre, en el cual pasé casi un día entero y tiempo me faltó. Sigo creyendo que es más bonito el museo británico, dicho sea de paso. Para concluir un paseo por los Marais y la isla de san Luis.

Me dejé en el tintero el museo del Orsay, que en otra visita posterior vi. Dado que soy un poco negado para el arte diré que el edificio es impresionante (ver El proceso de Welles en el que sale la antigua y preciosa estación de tren que compone ahora el museo). También me dejé el museo de la Orangerie y la santa capilla, pero es que París es Enorme.

 

– Días  9 y 10 Viena

Viena es muy bonito, muy señorial y merece una visita pero de todas las ciudades que visité la que menos me gustó. El centro histórico impresiona con sus plazas y museos, además de los parque que son una verdadera delicia.

Puede que influya que esos días me puse malo y no pude hacer mucho más que vagabundear por la ciudad y sólo visité el Palacio Imperial de Hofburg y el museo de Sissi Emperatriz por la fama que tiene su icono. Hay que decir que no vivían mal.

Destacar también el Palacio de Schönbrunn, la Catedral de San Esteban, el Belvedere Palace and Museum. También dicen que el museo de historia de arte merece mucho la pena.

El segundo día lo quería aprovechar para acercarme a Bratislava que está al lado. De hecho son las dos capitales Europeas más próximas. Pero no pudo ser.

 

– Días 11 y 12 Crakovia

Llegué a Cracovia medio arrastrándome así que tampoco pude disfrutar mucho la visita. El centro es precioso, la plaza del mercado y la Iglesia de la virgen María hacen un conjunto que sin duda convierten en al centro de esta ciudad en unos de los más bonitos de toda Europa, para mí, probablemente con el de Praga.

El centro junto con el barrio judío hacen lo mejor de esta ciudad. También conviene visitar el Castillo Real de Wawel, construido sobre una cueva en la que hay un dragón… que por cierto es el símbolo de la ciudad. Acuérdate de comprarle un peluche a tu prima. Y sino en Gales… O Ljubliana… que tampoco es muy original eso de tener un dragón como símbolo.

Mucha gente visita también la Fábrica de Schindler y las minas de sal. Las minas de sal las vi en una visita posterior y no es que sean la octava maravilla, pero son muy curiosas. Las recomiendo.

Al día siguiente, tras tres días casi sin comer, fui a Auswtich. Aquí explico la visita

A la noche cogimos un tren que nos dejó en la maravillosa ciudad de Kutno. Recuerdo que la estación estaba tan derruida que parecía que la habían bombardeado recientemente. Hubo momentos de tensión porque el tren se retrasó y yo me veía allí en Kutno de por vida.

 

– Días  13 y 14 Berlín

Berlín. No podría decir mucho de Berlín en unas pocas líneas. A todo el mundo le gusta el ambiente, que es cierto tiene un toque particular si lo comparas con otras ciudades Europeas. Caminar por las calles mientras comes un magnífico currywurst (yo no sabía que me gustaban las salchichas hasta que llegue allí) tiene su punto.

Aunque lo que más me gustó fue su toque segunda guerra mundial y caída del muro de Berlín. Es una ciudad con historia, una historia apasionante. Quizás una de las historias más ridículas del mundo, donde alguien construyo un muro para dividir una ciudad.

El muro es una visita obligada, más que por lo que se ve, por lo que significa. Además el Chekpoin Charlie el paso fronterizo más famoso de la ciudad, es un lugar cuanto menos tenebroso. También la Puerta de Brandenburgo. Recomiendo ver Berlín Occidente o Un, dos, tres de Billy Wilder para disfrutar un poco más la ciudad.

Aparte de eso Puerta de Brandenburgo y el  Tiergarten, el maravilloso parque lleno de vida y gente. Y claro, el Reichstag, que uno se lo imagina con la bandera de la URSS ondeando. Oh, me dejaba el pirulí más famoso de Europa. el Fernsehturm.

Me gustó especialmente el Memorial del Holocausto por su originalidad. Cuidad que algún niño te dará un susto, aunque es cosa seria se presta a las bromas.

Como curiosidad visitar la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, una Iglesia que fue bombardeada en la segunda guerra mundial y que está como la dejaron las bombas. Da un poco de miedo y recuerda a algún edificio que queda bombardeado en Belgrado, en plan, mira el daño que hacen las bombas. Lo bonito de lo feo.

Como ves Berlín da para mucho. Además de todo lo anterior hay una buena cantidad de museos, entre los cuales cabe destacar el de Pérgamo, pero que claro, en un viaje tan largo uno ya estaba un poco cansado de ver tanto museo.

 

– Días 15 y 16 Copenhage

¿Qué decir de una ciudad en la que me tuve que comprar una bufanda en Agosto? El tiempo fue horrible. La ciudad es bonita, no lo dudo, el centro es muy bonito y da para bastantes fotos. Sin lugar a dudas Nyhavn con sus casas de colores y el agua es lo mejor de la ciudad.

La sirenita podéis mejor ni verla. Con unos cuantos años menos los Jardines de Tívoli tienen que ser impresionantes.

Aparte de lo anterior el Castillo de Rosenborg, la Torre Redonda y poco más. Ah sí, y una tienda de legos enorme.

De allí cogí un tren hacia Estocolmo el cual hace un recorrido curioso. Además cruza el puente de Malmo, una obra de ingeniería que impresiona, parece que el tren va sobre el agua.

 

– Días 17, 18 y 19 Estocolmo

Fue la ciudad que más me impresiono del viaje. Quizás porque no sabía nada de ella y no me la esperaba tan bonita. Nadie habla de Estocolmo y ahora mismo es una de las ciudades a las que quiero volver y una de mis favoritas.

Las calles del centro de Estocolmo son para pasear y sentir, para contemplar las curiosas casas y quedarse prendado con los músicos callejeros y su música que rebota en las antiguas y estrechas paredes. Södermalm es el nombre del barrio antiguo y en la isla de al lado se encuentra el Palacio Real.

Eso sí, mejor visitarla en verano.

Ya estaba un poco cansado de tanto viaje así que no visité ningún museo, bueno, el de la cárcel en la que dormía. De todas formas el museo Vasa tiene que merecer la pena.

Ah, no se olviden de visitar la isla de Langholmen.

 

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