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Diario de Polonia – Poznán – Día 3

7:30 suena el despertador, y a la carrera a por el tren. Fuimos en taxi hasta la estación, que aunque estaba cerca íbamos algo apurados, 10 zl el taxi, 2 euros y medio. Llegamos a la estación de Varsovia, no había nadie en la cola, me pongo.

– Hello

– Cześć (Hola en polaco)

– Two tickets to Poznán, Please. (Con un poco de prisa, el tren salía en unos 7 min.

– (retaila de palabras en polaco)

– Mmmmm, sorry, English?

Y aquí es cuando me matan.

– Polish? (Acompañado de medio minuto de juramentos en polaco mirando al techo y sacudiendo las manos con cara de estar diciendo putos guiris que vienen a ver mi país y no tienen la consideración ni de aprender polaco para estar aquí 4 días.

Tras una lucha polaco-inglés conseguí los tickets para Poznán, con descuento para menor de 26 años del 25% y todo, que para no entender nada de inglés al final nos solucionó bien la papeleta. Cuesta 55zl, con el descuento son 41 y tarda unas 3 horas. Fuimos a la carrera al anden, subimos, quedaba algo menos de dos minutos y allí no había ni gente ni tren. WTF. Tras unos segundos de desolación por inútiles, nos damos la vuelta, y el tren estaba detrás nuestro a unos 100 metros. Se ve que el andén es largo y entramos por el final.

Llegamos en Poznán. Lo primero decir que Poznán es una de las ciudades más importantes de Polonia con unos 500.000 habitantes y se encuentra a medio camino entre Berlín y Varsovia, en la zona oeste de Polonia.

Bajamos en la estación de tren y para llegar la zona centro, donde estaba nuestro hostal, hay que coger el bus 51, que con 4 paradas te deja en el centro, cuesta 2.80zl. El hostal se llama la guitarra y la verdad que está muy bien, en el centro, barato 130 zl una noche habitación doble y desayuno. Tiene un estilo ikea, decorado con motivos de leyendas del rock, por ejemplo nuestra habitación era la de Chuck Berry. Muy limpio, recepción 24 horas, y aunque el tipo que nos tocó por la tarde en la recepción era un poco borde y pasó de nosotros un poco, el de la noche era más majo.

Fuimos directos a la bonita plaza del centro, la plaza del antiguo mercado (Stary Rynek) dónde está el ayuntamiento, la oficina de correos, un par de museos y dónde se cuece toda la vida de la ciudad. Tiene cuatro edificios en el centro y está rodeada en forma de cuadrado por casas con fachadas de colores y diferentes motivos ornamentales que hacen de ella una placita muy agradable para estar, para pasear, para tomar algo o simplemente para observar como va y viene la gente. Vamos, ni punto de comparación con Varsovia, esta ciudad si es realmente bonita y merece la pena pasar un par de días, aunque su tamaño sea reducido.

Las casas pintorescas son lo más bonito de la plaza, junto con las cuatro fuentes, cada una de ellas representando a Proserpina, Marte, Apolo y Neptuno. El ayuntamiento de estilo renacentista que destacada sobre los demás edificios y que contiene un pequeño museo de la ciudad. También, enfrente del ayuntamiento, tenemos la picota, dónde ajusticiaban a los reos.

 

Al sol no le daba por aparecer, así que seguimos a lo nuestro. Cuando haga buen tiempo tiene pinta de ser una ciudad maravillosa, ya que cuenta con grandes parques como el Citadel Park, un caudaloso río y un gran y bonito lago, el Malta Lake.

 Fuimos a la oficina de turismo a ver que era lo más molón del lugar. Según la mujer, natal de Poznán por su entusiasmo, lo mejor, no sólo ya de la ciudad, sino de todo Polonia  por su belleza y significado como primera Catedral de Polonia etc. etc. etc. Así que allá fuimos. A la catedral. Hay que caminar apenas 10 minutos hacia el noroeste y cruzar el río. No tiene perdida.

Y sí, el lugar es bonito. Bonito y frío. No sabría decir si hacía más frío dentro o fuera de la Iglesia. La catedral se caracteriza por tener dos grandes torres que la hacen original, por ser la primera Catedral polaca y también la primera iglesia del país. El sitio es una especia de “isla” rodeada por el río que se abre en dos. Es un lugar apartado y que emana paz y calma, con un par de palacios y unas cuantas iglesias más que lo hacen ideal para respirar espiritualidad, tranquilidad, para chupar frío y desear pirarte pronto. No, de verdad, es un bonito lugar para pasear y contemplar el primer asentamiento religioso del un país tan profundamente católico como es Polonia. Para los lugareños tiene mucho significado. 

Lo que es la catedral, pues una catedral más. Bonita, pero nada comparable a las italianas francesas o belgas. Pero en definitiva, merece la pena el lugar.

Seguimos caminando, cruzamos todo Poznán de este a oeste, unos 20 minutos, recorriendo muchas de las animadas calles del centro, y fuimos hasta la zona monumental de Poznán, donde se encuentra el Castillo. Es un castillo construido a principios del siglo XX, que tras la invasión nazi fue utilizado y reconstruido por los alemanes como residencia del Führer. Fue, cómo casi todo en Polonia, muy dañado durante la guerra, y reconstruido poco después con algunos añadidos. Ahora se utiliza como centro cultural, hay exposiciones etc.

Detrás hay un bonito jardín, y a un lado, se encuentra un curioso monumento a las víctimas en 1956 tras unas manifestaciones obreras que se dieron lugar en Poznán en las que murieron decenas de trabajadores. A estos acontecimientos se les llamó jueves negro, y hay mucha más información aquí. El monumento es bastante llamativo, se compone de dos cruces de unos 20 metros unidas por unas cadenas.

Esta es la parte de la ciudad con más tráfico y movimiento, y es impresionante la cantidad de tranvías que puede llegar a pasar. Es difícil estar más de dos minutos sin ver un tranvía de aquí para allá, todos llenos de gente.

Parte de atrás del castillo

Bueno, ya era más que hora, y no saludo muy amablemente en polaco la señora hambre y don cansancio. Tiramos dirección hostal, comimos algo, y descansamos un rato, ya que eran casi las seis de la tarde, ya había anochecido y llevábamos unas cuantas horas andando.

Otra vez en pie, nos dirigimos al centro, ya que la guía que llevaba ponía poco menos que imprescindible visitar el museo que antes comenté se encuentra dentro del edificio del ayuntamiento. Pues nada, allí vamos, 7zl por barba, que es lo de menos, pero la corta visita de menos de ¿5 minutos? fue un completo fiasco. El museo estaba completamente vacío, no había más que el personal del museo. La mitad de las cosas estaban sólo en polaco y la otra mitad carecen de interés para alguien que no esté muy enraizado en Poznán. Lo único que se salva es el Gran Zaguán, o Sala del Renacimiento, que es realmente llamativa.

Ayuntamiento de Poznán

 

Sala del renacimiento

Sala del renacimiento

Y poco más, fuimos a cenar a un restaurante de la plaza, y por algo menos de 10 euros acabamos reventados de carne polaca y rica cerveza que le hace a uno recuperarse tras un cansado día. Y cómo la plaza estaba más que animada, ya que era viernes noche, pues hubo que tomarse una pinta por los alrededores, ya que el ambiente que había no tenía ningún tipo de relación el frío que recorría las calles, mucha, mucha gente, y mucha, mucha fiesta en Poznán.

 


Ver Poznán bokutravel en un mapa más grande

 

Siguiente día, Wroklaw!

 

 

 

Diario de viaje de Polonia – Varsovia Día 1 y 2

Como dije hace unos días, he pasado junto con un amigo unos días en Polonia. En este post y los siguientes resumiré el viaje, lo que vimos, y en general cómo lo pasé por Polonia. Al final del diario de viaje haré un post resumiendo los gastos, para que veáis lo barato que es pasar una semana por ahí, y lo barato que es en general Polonia.

Antes de nada, decir que la moneda Polonia es el Zloty y en el momento del viaje el cambio estaba a 4.2 zlotys equivalían a un Euro, para que nadie se líe con los precios.

– Día 1:

Es lo que tiene ir justito de pasta, que si quieres llegar al destino tienes que dar unas cuantas vueltas y seguramente perder algo de tiempo. Por ello el primer vuelo fue
Santander – Milán a las nueve de la mañana.
Un par de horas de escala y…
Milán – Varsovia 

Bajar del avión no fue tan difícil como predecía el tiempo Polaco. Menos cinco grados los aguanta uno fácilmente. Decir que esperaba mucho más frío del que hacía. Bastante soportable, aunque ya era de noche cuando llegamos, y la primera sensación al bajar del avión es de, quiero irme a mi casa…

El aeropuerto de Varsovia está muy ceca de la ciudad, coges el Bus 175 que te lleva directo a la estación de Trenes. El mismo consejo de siempre; no cambiar nunca divisas en el aeropuerto porque timan a la gente sin sonrojarse con unos cambios abusivos. Nosotros necesitábamos cambio para el bus, que cuesta 4.40 zl, pero mejor no hacerlo porque se puede pagar con tarjeta. No tiene perdida, vas al puesto de información y ellos te indican.

El hostal que teníamos quedaba bastante cerca de la estación. Su nombre es Hostal Chillout. Precio 280zl habitación doble sin desayuno, que cuesta 8 zl. Las habitaciones compartidas con más gente son mucho más baratas. El hostal está muy bien, muy limpio y es relativamente barato para lo que hay en Varsovia. Lo mejor es que está cerca de la estación de trenes. Los recepcionistas son muy simpáticos y te ayudan en todo lo que quieras. Nada más llegar te dan un mapa y te marcan todos los puntos de interés, restaurantes, museos, sitios para cambiar, para comprar comida etc. El único inconveniente es que hay muy pocos aseos en cada parte del hostal. Compartíamos un solo baño unas 10 personas, y había otro privado para otra habitación. De todas formas muy recomendable.

Tras un pequeño descanso post aviones nos fuimos a dar una pequeña vuelta para cambiar dinero y ver un poco la zona de la estación. Cenamos en un restaurante cercano al hostal, unos cuatro euros cada plato y un euro y medio la pinta de cerveza. Mucho ambiente en el restaurante, mucha gente joven, comida muy rica con bastantes platos típicos polacos y un chupito de vodca de fresa de regalo el cual tomamos a gusto y que se repitió un par de veces más en el viaje en otros restaurantes.
Ya era tarde, en Varsovia corría el fresco, la gente se empezaba a recoger, y el día siguiente iba a ser largo.

 


– Día 2:

A las 7:30 sonó el despertador. La temperatura era mejor no mirarla, y el sol brillaba por su ausencia, si es que tiene algún sentido la frase. Tras un breve desayuno cerca de la estación, empezamos nuestra pateada por Varsovia, que no iba a ser corta.
Antes de nada decir que ya me habían avisado, Varsovia no es bonita. El de la recepción del hostal cuando le dijimos que íbamos a estar dos noches nos puso cara de que sobraba tiempo. Vale, aún con todo, yo creí que algo se podía sacar, una capital Europea con tanta historia, algo tendría que tener. Pues no.

Y es que Varsovia es bien feo. Tan feo que estuve a punto de hacer un post con los edificios más feos de Varsovia. Y es que la guerra la arrasó casi entera. Después del alzamiento de Varsovia no quedó prácticamente nada. Casi la totalidad de la ciudad fue destruida por las tropas nazis, y de la ciudad histórica no quedo absolutamente foto. Más tarde hablaremos del museo del alzamiento de Varsovia, pero las fotos que allí se ven son totalmente desoladoras, parece un solar abandonad más que donde un día hubo una ciudad.

Por otro lado, es Patrimonio de la humanidad, dada la, según parece, impecable reconstrucción del centro histórico. No voy a negar que la parte del centro ha quedado bonita, pero es tan artificial y tan poco espacio que no creo que merezca mucho la pena pasar más de un día en esta ciudad, más teniendo otros sitios preciosos como tiene Polonia.

Pero el mal ya estaba hecho, así que fuimos al grano. Y lo primero que no saludó fue esto:

Si las cañerías están heladas…

Tiramos todos recto por Nowy Swiat, empezando desde el sur al norte lo que es la zona centro propiamente dicha. Esta calle te lleva hasta la ciudad vieja, apenas 10 minutos andando. Hay bastante vida comercial y nocturna, sobre todo en la margen izquierda, pero belleza arquitectónica o de otro tipo poca. 

Cuando llegas a la ciudad vieja la cosa cambia un poco. Una agradable plaza con las fachadas de las casas de colores, un mirador hacia el río en el cual puedes perder unos segundos, y poco más. Pocos turistas, poca gente paseando. Lo mejor casi es la estatua de Copérnico, quizás el más ilustre polaco junto a Chopin. Antes de entrar en la plaza hay un par de edificios monumentales como el de la universidad o el palacio presidencial, y en la propia plaza está el castillo real. Por fuera un edificio rojo feote, por dentro dicen que incluso puede merecer la pena. Por 22 zl podéis comprobarlo. Por allí hay una iglesia con entre poco y nada de gracia y un pirolo allá en medio con un tipo arriba blandiendo una espada.

What’s up Copernicus?

 

Plaza del CastilloLo que veis es lo que hay.

Lo mejor del centro de Varsovia unos bancos que hay interactivos que les das a un botón y suena Chopin. Pero claro, el 14 de febrero con una temperatura que amansa hasta a las fieras allí se iba a sentar un paisano polaco. Pues obviamente no.

No hay nada mejor que sentarse una fría mañana polaca a escuchar Chopin en estos cálidos bancos de piedra.

Entre alguna que otra estatua interesante y alguna forja medio bien hecha (mirad que intentaba sacarle partido hasta a las forjas…) , siguiendo recto llegas a la plaza en cuestión, con más casitas de colores y un pavo por allí vendiendo algo, no sé a quién, porque por allí no andaba ni Peter. A Wally le hubiesen pillado sin empezar.

No se me malinterprete, que la plaza es bonita, pero tiene bien poca gracia. Lo más curioso son los detalles, alguna fachada, algún escudo, etc. Casi lo mejor que me podía pasar fue que me medio atacaran unas palomas. Porque lo que es la muralla con la especia de torreón aquel, ni fu ni fa. Quizás interesante una estatua de un niño con una pistola. Porque desgraciadamente lo que impacta de Varsovia es su historia, su triste historia.

La foto parece así más interesante. Si no es por las palomas…

Salimos de la ciudad vieja o Stare Miasto, hacia la izquierda, y nos cruzamos con un monumento de los que hay repartidos por toda la ciudad al levantamiento en particular y a la guerra en general.

Muy cerca de allí se encuentra la prisión de Pawia. Fue una prisión construida en 1835 para encerrar a los enemigos del Zar Ruso. Como la crueldad cambia pronto de bando, cuando Polonia recuperó la independencia fue utilizada otra vez como cárcel para los criminales polacos. Más adelante, durante la invasión alemana, se utilizó para encerrar torturar y ejecutar a los presos políticos, a los sublevados, y a todos los rebeldes polacos. En los papeles que allí se encuentran cuentan cómo fueron ejecutados hasta 40.000 prisioneros en la época nazi.

Prisión de Pawia

 

Prisión de Pawia, Varsovia

Prisión de Pawia

El museo es impactante por los escasos documentos que quedan, aunque la prisión fue destruida como el resto de Varsovia, y de la original apenas queda la alambrada en la entrada. Varios objetos de los presos, cartas, fotografías y la reconstrucción de un par de celdas, junto a algunos instrumentos de tortura, grilletes, etc, completan el museo. Como era jueves, la entrada era gratis. Los demás días vale solamente 6 zl. Los lunes y los martes está cerrado.

 

Imagen de Varsovia destruida tras los bombardeos alemanes en la prisión de Pawia

 

Pequeño juego de cartas construidas artesanalmente por los presos

Ya habíamos terminado de ver Varsovia. Teníamos bastante tiempo hasta que se hiciera de noche, así que decidimos ir al museo de levantamiento de Varsovia, para la triste historia de los que allí se sublevaron de manera casi suicida.

El museo se encuentra un poco lejos de allí, no está de más ir en bus. Andando son unos 15 min. En el mapa podéis ver donde se encuentra, cogiendo como referencia la estación de tren, un poco más al este.

El museo se centra en los enfrentamientos que se produjeron en Varsovia en 1944 duraron apenas dos meses y se llevaron la vida de casi 300.000 polacos, además de todos los que tuvieron que huir de la ciudad. En la primera parte se puede ver la historia de forma interactiva, a través de vídeos y mapas. Es curioso porque las imágenes fuertes están metidas como en un cubo de cemento al cual te tienes que asomar para verlas.

Más adelante se encuentran objetos del enfrentamiento. En una sala aparte hay varias imprentas de la época con la que los polacos repartían propaganda. Una de ellas funcionan y te dan un cartel de recuerdo con un mensaje de la sublevación polaca.

La impresora con la que te hacen el cartel de propaganda insurgente

 

Armas utilizadas en el levantamiento

Después hay una colección de armas, objetos nazis y fotografías de la época, así como un poco de historia de los nombres importantes en aquella contienda. En el techo de la primera planta hay uno de los aviones que usaron para llevar provisiones a los rebeldes. Al final del museo hay un documental de la época contando como intentaban luchar contra los alemanes.

Algunos de los objetos que se dejaron los Nazis.

 

Bombardero utilizado para aprovisionar a los rebeldes

La visita merece la pena si te interesa el tema, el museo es bastante grande y no se hace pesado, es muy didáctico y te ayuda a hacerte una idea de lo que allí sucedió.

Recordar que este levantamiento no es el mismo que tuvo lugar en la misma ciudad en el gueto Judío, que fue en el único lugar de toda la segunda guerra mundial donde los judíos se levantaron en armas contra los nazis. Se dice que hasta 400.000 judíos fueron encerrados en el gueto, siendo este el más grande de todos los perpetrados por los nazis. En todos esos años fueron deportados 300.000 judíos desde el gueto a distintos campos de concentración, y otros 100.000 murieron en el propio gueto.

Una vez salimos del museo comimos algo, y como quedaban nada más que un par de horas de luz fuimos a lo que podríamos denominar el edificio más feo de Varsovia. Una mole enorme de cemento con forma de torre que rompe la estética de la ciudad y que se ve de todos los lugares de la misma. Según parece los polacos odian el edificio ya que lo construyeron los soviéticos para hacer ver su poderío. Se puede subir en un ascensor panorámico, y tiene las mejores vistas de la ciudad, ya que desde allí se divisa casi completamente. Los polacos dicen que tiene las mejores vistas de la ciudad, porque es del único lugar desde donde no se ve el propio edificio. Como curiosidad, la noche de San Valentín se iluminaron las ventanas en forma de corazón.

“El edificio”

Seguimos nuestro periplo por Varsovia otra vez hacia el sur, ya más cerca del hostal, hasta el parque Real Łazienki. Anochecía y no tuvimos mucho tiempo de verlo. Tiene un par de palacios muy bonitos y un monumento a Chopin, pero oscurecía, el cansancio se acumulaba, el frió ya hastiaba un poco y cuando vimos que hasta el lago se había helado, comprendimos que era hora de ir al hostal. Ducha y siesta para dar una vuelta por la noche y contemplar la ciudad con en la penumbra. A la hora de cenar dimos una vuelta por el centro otra vez hasta la muralla, y vuelta, que al día siguiente había que madrugar mucho para visitar Poznan.

 


Ver varsovia en un mapa más grande

 

Preparando un viaje a Polonia

 

Varsovia Autor

La semana que viene me voy a Polonia 8 días. Ya he estado, pero nunca viene mal visitar otra vez un país tan bonito, y sobre todo, tan barato. Una noche en un hostal medio decente por poco más de 5 Euros, y a veces incluyen hasta desayuno.

Los vuelos los cogí hace aproximadamente un mes, ida y vuelta unos 90 Euros, cuatro vuelos. En el siguiente post cuando haga el desglose de gastos os contaré con qué compañías y como he hecho para llegar allí tan barato.

Las ciudades que me gustaría visitar son Varsovia, Cracovia, Gdansk, Breslavia, Poznan y Lodz. Y uno de los puntos fueres que quiero visitar es las minas de sal cerca de Cracovia. Igual no visito todas, pero son las que están dentro de las posibilidades.

¿Alguna sugerencia? ¿Algún secreto de Polonia además de la cerveza y la comida barata? ¿Algún sitio que deba visitar que no esté en la lista?

El recorrido todavía no lo tengo planeado, ya os contaré cuando vuelva.




¿Cómo llegar a Auschwitz?

Alambrada en Auschwitz

Alambrada en Auschwitz

¿Cómo llegar a Auschwitz? Para llegar al Auschwitz desde Cracovia, la opción más sencilla es las que ofrecen los propios hostales y hoteles, que te llevan desde el hotel hasta el campo de concentración, te hacen la visita guiada y te traen de vuelta por alrededor de 30 Euros. Si quieres ir por tu cuenta existen Trenes que van a Oświęcim, que es la ciudad más cercana al campo, y de allí bien andando o en autobús llegamos a Auschwitz. La otra opción es ir en autobús desde la estación de autobuses de Cracovia directamente al museo, hay varios autobuses al día por aproximadamente 6 euros ida y vuelta, tarda una hora y media y hay varios autobuses al día. Esta es la opción más recomendable. Aquí los horarios 

¿Cuánto dinero cuesta entrar a Auschwitz? La visita al campo de concentración es gratuita, si bien aconsejo contratar un guía o apuntarse a una de las visitas guiadas para que te expliquen lo que ocurría en cada rincón del recinto. No es lo mismo pasear sin más con el lugar descontextualizado que vivir lo que allí realmente pasó. Hay visitas guiadas en Español a las 12:30 en invierno y a las 10:00, 12:00 y 14:00 de mayo a septiembre. Abril y octubre a las 12:00. El precio de las visitas es 40 zlotys, algo menos de 10 Euros. La visita dura 4 horas y hay descuentos para estudiantes y menores de 26 años. Más información.

Más información sobre Auschwitz en el post en Bokutravel sobre el campo.

Campo de concentración de Auschwitz

Auschwitz no es un sitio bonito para visitar, pero es de obligada visita. Es uno de esos lugares históricos en los que hay que estar una vez en la vida. Es uno de esos lugares que te enseñan algo, de los que no sales como entraste, de los que te hacen pensar, sentir y reflexionar. Preguntarte cosas. Parar un momento, coger aire, e ir poco a poco.

Auschwitz es el campo de concentración nazi más famoso. Campo de concentración como eufemismo de campo de exterminio, y más famoso como eufemismo de más cruel, más sangriento y más despiadado. Está cerca de Cracovia, probablemente la ciudad más bonita de Polonia, y parada obligatoria para todo viajero que se acerque por la zona.

El nombre te sonará, lo habrás visto en algunas películas, habrás oído hablar de él, incluso te sonarán cifras, especulaciones, nombres, torturas, datos y algunas cosas más que han quedado en la cultura popular. Pero hasta que no estás allí no puedes, ni de lejos, imaginar lo que sucedió.

El campo de exterminio se compone a su vez de varios otros campos o subcampos, siendo los más famosos Auschwitz I y Auschwitz II Birkenau. Cada campo a su vez lo forman cientos de barracones donde hacinaban a los prisioneros. Esta locura empezó a tomar forma en 1939 cuando los nazis invadieron Polonia, y duró hasta su liberación al acabar la segunda guerra mundial.

Lo primero que vemos nada más llegar es la triste y famosa puerta de entrada al campo, que reza, irónicamente hemos de suponer, Arbeit macht frei, lo que traducido significa, el trabajo hace libre. Me ahorraré los comentarios respecto a esto y a otras cosas por no enturbiar el post.

Pasamos la puerta, y nos encontramos con cientos y cientos de metros de alambradas, rodeando las líneas de de edificios de ladrillo rojo que tenían diferentes funciones. Tenemos que recordar que nos encontramos en Auschwitz I, que servía como centro logístico de todos los campos, como base de operaciones. También servía para ejecutar los castigos, así como algunas ejecuciones. También vale mencionar que este no es el Auschwitz que conoce todo el mundo, este campo previo era más bien un campo de concentración y administración, dónde tenían prisioneros rusos y polacos. Dónde realmente se hizo el genocidio fue en Auschwitz II Birkenau, del que hablaremos más adelante.

Auschwitz estaba compuesta por 30 bloques. Cada uno estaba numerado con una placa en la que estaba el número. Por ejemplo, el bloque 29 fue donde estuvo Ana Frank. En el bloque 10 era donde Mengele hizo sus aterradores experimentos.

Ahora cada bloque se ha restaurado como museo, dejando cosas originales de aquellos años para imaginarnos como fue aquello. En algunos podemos ver exposiciones de objetos que recuperaron una vez caído el nazismo. Podemos ver gran cantidad de papeles con los nombres y números de los prisioneros, así como sus fotos. También podemos ver papeles de “organización” del campo, cuentas, números, mapas, provisiones, etc. En otras exposiciones se encuentran las cartas que algunos de los prisioneros enviaban a su familia, diarios de aquellos días, etc.

Pero sin duda las cosas que más impactan son las de los objetos de los que despojaban a los allí recluidos, como gafas, maletas, zapatos, cazuelas, brochas de afeitar, juguetes de niños, piernas ortopédicas… de todo. Montañas y montañas, miles y miles de objetos allí apilados como recuerdo de lo que fue. En las alas donde se encuentran las melenas que rapaban a las prisioneras es una de las que más impresiona y emociona a la gente. Este pelo era utilizado después para hacer ropa y trajes militares.

Poco a pocos vas pasando por distintos barracones con distintas exposiciones de objetos y de la historia del lugar. Más adelante pasas por un rincón que servía para ejecutar a algunos presos, y por otro bloque que servía como celda de castigo, donde mantenían de píes a los presos en unos cubículos minúsculos durante días, a veces incluso hasta que morían agotados. También se muestran las habitaciones de los prisioneros, con las típicas literas de madera como en “La vida es bella”, los baños, las habitaciones de los generales, etc.

En un extremo del campo podemos observar una horca. No es una horca cualquiera, sino que es es la horca donde ejecutaron a Rudolf Höß, el comandante del campo, poco después de su detención.

Aquí acaba nuestra visita a Auschwitz. Cuando todavía tenemos el susto en el cuerpo, y estamos un poco “tocados” por la crueldad que allí se vivió, llega lo peor. Como he comentado, Auschwitz I era el campo de concentración, ahora la visita continua por Auschwitz II Birkenau, propiamente el campo de exterminio donde según estimaciones murieron más de un millón y medio de personas. El campo creado “magistralmente” para matar al mayor número de personas, en el menor tiempo posible y de la forma más barata.

Aquí veremos una gran explanada con decenas de grandes barracones, de los que solo quedan algunos. Al entrar en ellos la sensación de angustia y terror es espectacular, más aún cuando entras a las letrinas y ves como podían vivir allí, como ratas, miles de personas. Con el calor del verano y el frío helador que hace en Polonia en los largos inviernos.

Una de las cosas que más aterra de este segundo campo, es ver como las vías de tren terminan en él. Como se trazo un plan, la solución final, para exterminar a todos los judíos. Como unas mentes pueden hacer un sistema tan complejo de logística y deportación de judíos con la única razón de ejecutarlos de la manera más fácil y económica. Un sistema por toda Europa con decenas de campos de concentración, y miles de kilómetros de vías de ferrocarril, todos ellos con centro neurálgico aquí, Auschwitz II.

Vale recordar que la finalidad era matar el mayor número de judíos de una forma barata, y gastar balas era demasiado caro. Para ello en el campo que hemos visto antes se desarrolló el Zyklon B, un insecticida a base de cianuro que podía matar a gran cantidad de personas. Introducían a los prisioneros en salas, sellaban, y metían el Zyklon B por una cavidad en el techo. Más tarde retiraban los cuerpos, cogían si tenían los objetos de valor y los quemaban en los hornos crematorios. Las tareas más desagradables de transporte de cuerpos las hacían los Sonderkommando, que eran parte de los propios prisioneros.

 Poco más que contar de Auschwitz II Birkenau, ya que no es un museo en sí, solamente podemos ver los restos de lo que anteriormente he contado. Los últimos nazis que allí quedaron dinamitaron las cámaras de gas para eliminar las pruebas del horror allí vivido y por ello solo quedan algunas ruinas.

 * Todas las fotos son mías y tienen licencia CC, podéis utilizarlas y compartirlas.