Campo de concentración de Auschwitz

Auschwitz no es un sitio bonito para visitar, pero es de obligada visita. Es uno de esos lugares históricos en los que hay que estar una vez en la vida. Es uno de esos lugares que te enseñan algo, de los que no sales como entraste, de los que te hacen pensar, sentir y reflexionar. Preguntarte cosas. Parar un momento, coger aire, e ir poco a poco.

Auschwitz es el campo de concentración nazi más famoso. Campo de concentración como eufemismo de campo de exterminio, y más famoso como eufemismo de más cruel, más sangriento y más despiadado. Está cerca de Cracovia, probablemente la ciudad más bonita de Polonia, y parada obligatoria para todo viajero que se acerque por la zona.

El nombre te sonará, lo habrás visto en algunas películas, habrás oído hablar de él, incluso te sonarán cifras, especulaciones, nombres, torturas, datos y algunas cosas más que han quedado en la cultura popular. Pero hasta que no estás allí no puedes, ni de lejos, imaginar lo que sucedió.

El campo de exterminio se compone a su vez de varios otros campos o subcampos, siendo los más famosos Auschwitz I y Auschwitz II Birkenau. Cada campo a su vez lo forman cientos de barracones donde hacinaban a los prisioneros. Esta locura empezó a tomar forma en 1939 cuando los nazis invadieron Polonia, y duró hasta su liberación al acabar la segunda guerra mundial.

Lo primero que vemos nada más llegar es la triste y famosa puerta de entrada al campo, que reza, irónicamente hemos de suponer, Arbeit macht frei, lo que traducido significa, el trabajo hace libre. Me ahorraré los comentarios respecto a esto y a otras cosas por no enturbiar el post.

Pasamos la puerta, y nos encontramos con cientos y cientos de metros de alambradas, rodeando las líneas de de edificios de ladrillo rojo que tenían diferentes funciones. Tenemos que recordar que nos encontramos en Auschwitz I, que servía como centro logístico de todos los campos, como base de operaciones. También servía para ejecutar los castigos, así como algunas ejecuciones. También vale mencionar que este no es el Auschwitz que conoce todo el mundo, este campo previo era más bien un campo de concentración y administración, dónde tenían prisioneros rusos y polacos. Dónde realmente se hizo el genocidio fue en Auschwitz II Birkenau, del que hablaremos más adelante.

Auschwitz estaba compuesta por 30 bloques. Cada uno estaba numerado con una placa en la que estaba el número. Por ejemplo, el bloque 29 fue donde estuvo Ana Frank. En el bloque 10 era donde Mengele hizo sus aterradores experimentos.

Ahora cada bloque se ha restaurado como museo, dejando cosas originales de aquellos años para imaginarnos como fue aquello. En algunos podemos ver exposiciones de objetos que recuperaron una vez caído el nazismo. Podemos ver gran cantidad de papeles con los nombres y números de los prisioneros, así como sus fotos. También podemos ver papeles de “organización” del campo, cuentas, números, mapas, provisiones, etc. En otras exposiciones se encuentran las cartas que algunos de los prisioneros enviaban a su familia, diarios de aquellos días, etc.

Pero sin duda las cosas que más impactan son las de los objetos de los que despojaban a los allí recluidos, como gafas, maletas, zapatos, cazuelas, brochas de afeitar, juguetes de niños, piernas ortopédicas… de todo. Montañas y montañas, miles y miles de objetos allí apilados como recuerdo de lo que fue. En las alas donde se encuentran las melenas que rapaban a las prisioneras es una de las que más impresiona y emociona a la gente. Este pelo era utilizado después para hacer ropa y trajes militares.

Poco a pocos vas pasando por distintos barracones con distintas exposiciones de objetos y de la historia del lugar. Más adelante pasas por un rincón que servía para ejecutar a algunos presos, y por otro bloque que servía como celda de castigo, donde mantenían de píes a los presos en unos cubículos minúsculos durante días, a veces incluso hasta que morían agotados. También se muestran las habitaciones de los prisioneros, con las típicas literas de madera como en “La vida es bella”, los baños, las habitaciones de los generales, etc.

En un extremo del campo podemos observar una horca. No es una horca cualquiera, sino que es es la horca donde ejecutaron a Rudolf Höß, el comandante del campo, poco después de su detención.

Aquí acaba nuestra visita a Auschwitz. Cuando todavía tenemos el susto en el cuerpo, y estamos un poco “tocados” por la crueldad que allí se vivió, llega lo peor. Como he comentado, Auschwitz I era el campo de concentración, ahora la visita continua por Auschwitz II Birkenau, propiamente el campo de exterminio donde según estimaciones murieron más de un millón y medio de personas. El campo creado “magistralmente” para matar al mayor número de personas, en el menor tiempo posible y de la forma más barata.

Aquí veremos una gran explanada con decenas de grandes barracones, de los que solo quedan algunos. Al entrar en ellos la sensación de angustia y terror es espectacular, más aún cuando entras a las letrinas y ves como podían vivir allí, como ratas, miles de personas. Con el calor del verano y el frío helador que hace en Polonia en los largos inviernos.

Una de las cosas que más aterra de este segundo campo, es ver como las vías de tren terminan en él. Como se trazo un plan, la solución final, para exterminar a todos los judíos. Como unas mentes pueden hacer un sistema tan complejo de logística y deportación de judíos con la única razón de ejecutarlos de la manera más fácil y económica. Un sistema por toda Europa con decenas de campos de concentración, y miles de kilómetros de vías de ferrocarril, todos ellos con centro neurálgico aquí, Auschwitz II.

Vale recordar que la finalidad era matar el mayor número de judíos de una forma barata, y gastar balas era demasiado caro. Para ello en el campo que hemos visto antes se desarrolló el Zyklon B, un insecticida a base de cianuro que podía matar a gran cantidad de personas. Introducían a los prisioneros en salas, sellaban, y metían el Zyklon B por una cavidad en el techo. Más tarde retiraban los cuerpos, cogían si tenían los objetos de valor y los quemaban en los hornos crematorios. Las tareas más desagradables de transporte de cuerpos las hacían los Sonderkommando, que eran parte de los propios prisioneros.

 Poco más que contar de Auschwitz II Birkenau, ya que no es un museo en sí, solamente podemos ver los restos de lo que anteriormente he contado. Los últimos nazis que allí quedaron dinamitaron las cámaras de gas para eliminar las pruebas del horror allí vivido y por ello solo quedan algunas ruinas.

 * Todas las fotos son mías y tienen licencia CC, podéis utilizarlas y compartirlas.

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